ALCATEL ONE TOUCH IDOL 3 5’5

Alcatel. Siempre he pensado que es una de esas marcas sin muchas aspiraciones de ser referente en el mercado. Hubo una época (en mis inicios coqueteando con la telefonía móvil allá por el año 95) en la que Alcatel era una marca de referencia con modelos tipo HC800 y HC1000. En aquella época, nadie había oído hablar casi de marcas como Samsung, LG, HTC o Apple. En aquella época los que lo “petaban” eran Motorola, Nokia y Alcatel.

Alcatel lleva un tiempo luchando en la gama media. Y no lo hace mal en ese segmento. Con los modelos Idol, Alcatel pretende atacar a la parte alta de la gama media (o a la parte baja de la gama alta) y lo hace con una apuesta clara por el diseño.
One Touch Idol 3 viene en dos formatos: 4’7 pulgadas y 5’5 pulgadas. Ambos tamaños tienen el mismo diseño que es muy, muy bonito.  Fino y muy manejable. Y tiene un sistema reversible que hace que, pongas como pongas el teléfono, la pantalla siempre se muestra correctamente. Han hecho un sistema de micrófono y altavoces que se encuentra tanto en la parte alta como en la baja del móvil para que, independientemente de cómo lo cojas, puedas hablar por teléfono. Es un sistema muy ingenioso que agradará a aquellos que les haya pasado alguna vez lo de contestar y ver que el móvil lo han cogido al revés 😛
Por la parte de hardware, monta un sistema típico de gama media: Qualcomm 615 (64b y octacore), 2 GB de RAM. Normalito. La verdad es que sorprende ver como 8 nucleos a 1’5 GHz y 2 GB de RAM no son suficientes para mover con soltura Android Lollipop. Le pasa lo mismo que al BQ Aquaris M5. No va lento pero ves cierto retardo en muchos aspectos. Uno que me molesta mucho es que al pulsar el código pin de desbloqueo mis dedos sean más rápidos que el sistema. Esto genera bastantes y frecuentes errores de marcación de pin. Me da mucha rabia. Otro de los puntos en los que se ve una cierta lentitud es en la apertura de algunas aplicaciones (Whatsapp, por ejemplo) y en el manejo de la multitarea. Cambiar de aplicación es algo lento. Y no es que sea lento, el problema es que estoy mal acostumbrado a la gama alta que no sufre de estos pequeños lags.
Por el resto, el terminal es adecuado para la gama de precio que tiene. El modelo 5’5 en Dualsim es el objeto de esta entrada pero NO se vende en España. Has de recurrir a algún proveedor de Francia. El modelo de 5’5 dual sim sustituye el hueco que el monosim para la Microsd por un espacio para otra microsim. Eso sí, a cambio Alcatel ha pensado (de forma acertada) en ofrecer mayor memoria integrada y pasa de los 16 GB del modelo monosim a los 32 GB del modelo dualsim. Lo hace porque no se puede ampliar después con una microsd. Pero bueno, con todos los servicios en la nube (Dropbox o Google Drive) donde respaldar fotos y videos, no es necesario disponer de grandes volúmenes en el terminal.
Dos cosas que me ha llamado la atención de este smartphone de Alcatel:
– El sonido de los altavoces (JVC) es impresionante. Sorprende ver un sonido con ese volumen y esa calidad en un terminal de gama media. No es comparable a ninguno de los que he escuchado exceptuando, pero aún así por debajo en calidad, el Xperia Z3.
– La pantalla se ve muy bien y alcanza un brillo impresionante, pero lo que me sorprende es negativo y es el tipo de color de la pantalla. Es todo como muy poco vivo. La definición, brillo y contraste son buenísimos pero el color es muy, muy apagado. No acaba de gustarme y creo que es el punto por el cual un smartphone convence mucho puesto que es la interface de comunicación con los ojos y, sin llegar a la saturación de las SuperAmoled de Samsung, gusta tener colores vivos. En este punto el Aquaris M5 tiene una pantalla que debería ser imitada. Alcatel alega usar una tecnología Technicolor para la pantalla pero no acabo de verlo…
En resumen, es un terminal de gama media muy bueno. Adolece de cierta lentitud en algunos momentos (cosa que me irrita considerablemente) y la pantalla le falta un pelín de carácter.
Compra recomendable para la gama de presupuesto que tiene.

MOVILES CHINOS NO, POR FAVOR!

LLevo un tiempo analizando todo tipo de móviles y, de entre todos ellos, los que más me resultan complicados de familiarizarme son los móviles chinos. Creo que tengo un “patrón” muy claro a la hora de personalizar los terminales (obviamente hablo de Android porque iPhone no deja hacer nada). Y este “patrón” me gusta que se cumpla. Quiero recibir las notificaciones de una forma, quiero que la pantalla se comporte de cierto modo, quiero utilizar el launcher que me gusta con el paquete de iconos que prefiero… En fin, lo que es una customización.

Además, a todo esto le sumo el hecho de que ciertas características ya tienen que ser obligatorias en el terminal. Lo expliqué en la entrada del BQ Aquaris M5.
De todas mis exigencias, que admito que ya son muchas, la que más rabia me da es que los terminales vengan con software que ni tan siquiera pueda deshabilitar. Ya no digo desinstalar!! Solo digo dejarlas inactivas. Y aquí es donde los smartphones chinos la cagan.
Y no es que, por política interna de China, los móviles chinos no vengan con todo el paquete de aplicaciones de Google, el problema es que traen una cantidad desorbitada de software que incluso, en algunos casos, dan la sensación de que están haciendo streaming a tiempo real de todos los datos que vas usando a servidores hackers chinos. Sé que es un punto de paranoia pero mira, me da por ahí.
La ventaja de los móviles chinos es el precio que cobran por características técnicas avanzadas. El problema, el software. Y éste es tanto o más importante que el propio hardware. Un ejemplo claro está en el software de control de las cámaras. Normalmente Sony está detrás de los mejores sensores de cámaras, pero el resultado final obtenido por el smartphone depende en gran manera al software que se comunica con el hardware.
He tomado una decisión. No me compraré un móvil chino que no comercialice en Europa. Y no lo haré porque al final te comes un software insufrible y no te salvas de que algunas partes de los menús internos del sistema operativa te lo encuentres en chino. Mal rollo.
Existen móviles chinos que se lanzan en el mercado europeo que “respetan” un poco las costumbres Google. Como costumbres Google me refiero a que “pasan por el aro” de Google y respetan tanto el proceso de alta del terminal como las aplicaciones de éste. Pero son pocos los que lo hacen igual que los móviles europeos puros.
Mira que existen lanzamientos “golosos” de móviles chinos con mucha RAM, mucha ROM y trillones de píxeles por todos los lados, pero al final, mi experiencia es decepcionante. No os dejéis engañar por ofertas llamativas y precios rompedores.
Una de las cosas que más me sorprenden, y que justifica que los smartphones chinos no lleven las aplicaciones de Google, es su política anti-patentes. Es evidente que China es un país “copiador”. Y son permisivos con ello porque no comparten la idea de “propiedad intelectual”. Al menos, no de la forma que la entendemos en nuestro país. No obstante, no acabo de entender porqué la mayoría de los smartphones chinos no vienen con el bootloader desbloqueado o bien rooteados de fábrica. Qué mejor forma de entender la libertad de uso que ésta. No! Ellos quieren meternos sus apliaciones (algunas imposibles de quitar ni siquiera con root).
Mi recomendación es NO comprar móviles chinos, al menos, los que no están pensados de forma nativa para el mercado europeo.