TOYOTA YARIS HYBRID

Después de mi tan abrumadora y nostálgica experiencia con el “me gusta conducir“, las cosas han hecho que mi vida pase por un reajuste en mis costumbres. En el mundo de la automoción, el salto ha sido mareante. He pasado de “caballos desbocados” a un “carrito del Carrefour” para pasear a Miss Daisy.

Mis requerimientos eran sencillos pero difíciles de conseguir:
– Consumo reducido
– Gasolina
– Automático
– Pequeño (ciudad)
– 5 puertas

Había muchas opciones en el mercado. La mayoría no cumplían con todos los requisitos pero como mucho fallaban en tan sólo uno de ellos. Normalmente la opción automático. O bien en carecía mucho el producto o bien no existía la opción. La incorporación de la tecnología Start&Stop ha hecho que haya una cierta incompatibilidad con las transmisiones automáticas.

Después de filtrar mis opciones tenía dos. Ambas soluciones híbridas. Honda Jazz y Toyota Yaris. Después de leer mucho en blogs de expertos (es recomendable hacerlo cuando no tienes ni idea de mecánica) la opción era clara. Toyota. Otra cosa es que cumpliera mi objetivo de presupuesto. Sí cumplieron. Había un cambio de modelo (restyling para el 2015) y eso facilitó mi negociación.

El Toyota Yaris Hybrid es un coche mono, de ciudad, consumo contenido (no tanto como las cifras indican, por supuesto), con un motor que responde bien en ciudad (no en autopistas con subidas muy largas) y que tiene un comportamiento dinámico muy digno. Ser un coche pequeño no le quita solvencia en el cómo se mueve. Toyota siempre ha sido una buena marca para diseñar chasis y tarados. Este Yaris es una muestra.

Es un coche cómodo, fácil de conducir, con un consumo que te hace ahorrar sin querer. Es un coche con bastante tecnología incorporada de fábrica (bluetooth, cámara visión trasera…). Le incorporé dos opciones extra que eran el navegador y la apertura de puerta sin mando. Ambas muy útiles. La primera porque, aunque no lo tengo activado, salta un ligero “pip” avisándote de un posible radar. La segunda porque te permite no tener que sacar el mando del bolsillo. Algo que nunca había experimentado y que es útil.

En general, el coche me ha gustado. Es un coche evidentemente de ciudad, y se nota. Si lo sacas a un viaje por autopista y te toca un tramo con subidas rápidas y largas entonces estás medio muerto. Ves que el coche, por mucho que le pises, va perdiendo velocidad muy poco a poco pero de forma muy molesta. No puedes hacer nada contra ello. En fin, es cosmopolita 😉

Buen utilitario para ciudad. Nada más que para eso.

BMW Z4

Debido a mi crisis de los 40 y unido a una situación económica positiva, decidí “revolucionar” mi vida con la incorporación a mi vida de un deportivo biplaza y descapotable. Ilusionado por una de las más famosas campañas publicitarias (“Te gusta conducir?”) y atraído por un diseño que, desde mi punto de vista, es el mejor en este perfil de vehículo (y en su rango de precios, por supuesto), hice un trabajo enorme con tal de conseguir una buena oferta.

El mercado estuvo receptivo a mis peticiones y finalmente, me hice con uno. La mejor y peor decisión de mi vida. Luego explicaré por qué.

Refiriéndome al coche, simplemente decir que jamás en la vida (o igual sí) podré volver a repetir la experiencia que sentía cada vez que me montaba en el Z4. Un 6 cilindros, 2500 cc, con cambio automática. Arrancarlo era escuchar una orquesta filarmónica en mecánica. Conducirlo descapotado era el sueño de cualquier hombre maduro al que le guste el tema del motor. Una experiencia inigualable. Descubrir el mundo BMW es un paso que, a veces, no es recomendable dar. Digamos que experimentas cosas que luego, es difícil de encontrar en cualquier otra marca (incluyo, Audi o Mercedes). Cierto es que dentro de BMW hay gamas y gamas. Pero a la que se refiere esta entrada…. lo confirmo con absoluta convicción.

Por mucho que intente describir las sensaciones al volante, no sería capaz de transmitir la sensación. Os ruego un poco de “fe” en este punto.

Tuve este coche durante casi dos años. Lo que la crisis de los 40 me dio, la crisis del 2013 me lo quitó. Por motivos exclusivamente económicos y, un poco, por ser consecuente y honesto con la situación que vivíamos, decidí vender el Z4. Un momento muy triste en mi vida. A nivel material, evidentemente, pero triste al fin y al cabo. Mi tristeza solo quedó recompensada por la cara que ponía el comprador cada vez que lo arrancaba. Me veía reflejado.

Fue la mejor decisión de mi vida porque al menos ya sabré lo que es conducir uno de esos vehículos. Y la peor, porque no supe ver las señales que me indicaban que igual no era algo apropiado en la época en la que lo hice.

Me llevo un recuerdo muy, muy agradable.

Al venderlo de segunda mano, no fue fácil. Es un vehículo de cierto importe y no había muchos candidatos a adquirirlo. Pero al final se lo llevó alguien que creo que lo apreciará de verdad.

Una buena compra. Cara e inadecuada? sí, pero “que me quiten lo bailao” 😉

SSANYONG RODIUS

En el año 2005 descubrí esta marca y este modelo. Me gustaba mucho el Rexton, un SUV muy grande y muy señorial que parecía muy europea, siendo taiwanes.

Fue mi primer coche automático. Nunca antes había llevado un coche automático hasta que un amigo me convenció para que lo probara. Desde ese momento ya no cambio el cambio automático por nada.
Compré el Rodius 2.7 automático Premium Edition. Tenía de todo menos navegador: luces automáticas, detector de lluvia, sensor trasero de aparcamiento (en un monovolumen tan grande era imprescindible), climatizador bizona, mandos en el volante… en fin muy completo.
El motor y el cambio eran de Mercedes. Versiones antiguas de Mercedes, pero Mercedes. El cambio es uno de los mejores que he probado. Os prometo que el paso de una marcha a otra era imperceptible (excepto de primera a segunda que se notaba levemente). Solo tenía 5 marchas, eso implicaba un consumo un tanto elevado debido al cubicaje tan grande del motor.
La potencia era suficiente para mover la tonelada y media de peso. Es evidente que quien compra un coche como éste no busca reprise, solo que acelere de forma progresiva. Y lo hacía.
7 plazas muy cómodas y un maletero, además, muy amplio (por altura no por profundidad)
Estéticamente por delante era muy bonito (es una opinión). De lateral y por detrás, no. Era feote. Eso sí, práctico era como pocos.
No es cómodo para movimientos cortos en ciudad. Ni para aparcar en parkings públicos. Ni para hacer carreteras con muchas curvas. La tracción trasera ayudaba pero no era cómodo.
Un comentario que debo hacer es que cuando sales con un grupo de gente, al final siempre acabábamos llevando nuestro coche por aquel “en el tuyo cabemos todos”.
A los 5 años y pico lo vendí. Me sentí recompensado por el precio conseguido lo cual indica que se aprecia en el mercado de segunda mano. A veces lo hecho de menos. Otras veces no.
Acaba de salir la nueva versión. Dos litros con turbo compresor factura de la propia Ssanyong (no heredado de Mercedes). El cambio automático sigue teniendo solo 5 marchas pero el consumo está más contenido por el downsizing del cubicaje.
Estéticamente creo que ha mejorado sobretodo en el lateral y la parte trasera que era la parte que más necesitaba. Internamente, la distribución de los asientos no ha cambiado nada. El salpicadero se ha modernizado incluyendo doble pantalla (una de ellas táctil). Tiene muy buena pinta.
Creo que si necesitáis más de 5 plazas, es una muy buena compra.
Si hacéis viajes cargados con mil bultos, muy recomendable.

GOOGLE MAPS

Si conduces, necesitas GPS. No digo que sea ineludible, no. Seguramente con la guía Michelin impresa podrías apañarte, sin duda lo hemos hecho en una “vida anterior”. Pero si conduces hoy, o bien tienes un navegador GPS (ya sea incluido en el propio coche, ya sea en un aparato externo) o bien tienes un móvil con un software GPS integrado.

En mi caso disfruto de dos tipos de “gadgets” para navegar, el navegador integrado en el vehículo y un smartphone con software de navegación. En el primero de los casos, la integración con el resto de la electrónica del coche es una cosa muy buena puesto que si, por ejemplo, tienes música puesta y el navegador debe darte una indicación, el volumen de la música baja de forma automática. Es algo funcional y práctico. Hay algunos aparatos navegadores y software que ahora también pueden hacer esto, pero si está integrado, cuando arrancas el coche funciona y listo.

A cambio de esta integración, la parte mala de los navegadores integrados es sus actualizaciones de mapas. Al no tener persé conexión a Internet, no se actualizan hasta que no los llevas a alguna revisión oficial.

Los smartphones tienen esta ventaja. Las actualizaciones se podría decir que se hacen a tiempo real. Mientras que haya conexión, se pueden descargar nuevos datos de mapas o nuevos datos de tráfico o cualquier tipo de incidencia.

En cuanto a softwares para navegar con el smartphone he probado varios: TomTom, Waze, Sygic y Google Maps. Cada uno tiene sus pro’s y sus contra’s. El mejor diseño, TomTom. El más social, Waze, el más barato con mapas de TomTom, Sygic pero el rey, desde mi punto de vista es Google Maps.

Y es que ser el rey de Internet ayuda a ser el rey en otros aspectos de la vida. También en la navegación. He de decir que ya había intentado navegar con Google Maps con anterioridad pero era todo como muy pobre: la indicaciones de voz parecía que las hacía la Duquesa de Alba, no se podía navegar offline (descargándote mapas), las indicaciones en los desvíos eran un poquito feotas y confusas.

Pero a cada actualización, han mejorado notablemente. En la última, las mejoras son muy buenas.

El motivo principal por el que defiendo esta herramienta se basa en dos motivos básicos:

– Es gratis.
– Siempre encuentra la dirección

Waze cumplía con la primera bondad de Google Maps, pero no con la segunda. El resto no cumplía con la primera y, a veces, tampoco con la segunda. Me ha pasado que me encuentro perdido porque el GPS del coche no lo tiene muy claro, o Sygic y entonces recurre a Google Maps que me ayuda a llegar a mi destino sin problema.

Ahora ya solo utilizo Google Maps. No les doy una oportunidad al resto. Me han demostrado que no vale la pena.

La gran noticia es que Google ha comprado Waze y eso mejorará el componente social de un navegador con una mayor interactividad entre usuarios: podremos comunicar casi en tiempo real, accidentes, retenciones, alternativas, radares… Y todo, con las bondades de los mejores mapas a día de hoy: Google Maps.

Muy recomendable.

CITROEN C4 GRAND PICASSO

En el año 2011, cansado del “gran bicho” del Ssanyong Rodius, decidí comprar un monovolumen que fuera un 5+2 en vez del 7 plazas puras.
Como soy hombre, llegado el momento, hice un estudio comparativo de todas las opciones que había en el mercado. Y no eran pocas. Entre europeos y asiáticos, el reparto era muy grande.
Al final, quedaron como finalistas el Ford Gran C-Max y el Citroen C4 Grand Picasso. Había opciones más grandes (Galaxy, S-Max, Alambra..) pero prefería algo más pequeño.
De los dos finalistas, sin duda el que se comportaba mejor dinámicamente era el Ford. De hecho tenía un comportamiento muy de turismo berlina y no como un monovolumen como el Citroen. Lo que me decidió por el C4 Grand Picasso fue su habitáculo interior. Realmente espectacular. Hasta que no te montas, no te das cuenta de la sensación de espacio que goza internamente. La luneta delantera que llega por encima de la cabeza del conductor es algo espectacular. La cantidad de recovecos donde guardar trastos (fundamental para una familia con niños) es alucinante.
Mecánicamente o tecnológicamente no aporta nada nuevo. Todos los coches europeos dan los mismo. Caballo arriba, caballo abajo, todo es igual. Y a nivel tecnológico, pues lo mismo, luces led diurnas, bluetooth, navegador, equipo de música con MP3….

Cogí el modelo HDI con CMP (Cambio Manual Pilotado) que es un cambio semiautomático. Realmente es lo más penoso que he visto en el mundo de los cambios automáticos. Os preguntaréis porqué no cogí directamente el cambio automático ¿no? Pues fue básicamente porque tenía un consumo más elevado. Poco más, pero más. Cometí un error. El CMP es un cambio manual, pero no lo haces tú, lo hace un “robot”. Así es como me lo explicaron. Y realmente se nota que no es un automático. Notas que “algo” o “alguien” pisa el embrague, desengrana y engrana la siguiente. Con el mismo tiempo que tardaría una persona. Digamos que el cambio se nota. Los problemas principales vienen cuando la electrónica, es decir, la programación del cambio, tiene que decidir cuándo cambia de marcha. Tanto subiendo como bajando marchas. Un ejemplo, encaras una subida a una velocidad lenta pero con la 2ª engranada. Si en medio de la subida el coche “cree” que no puede seguir con la 2ª puesta, “decide” poner primera de golpe. Y el coche queda en medio de la cuesta en un punto muerto instantáneo que hace que el coche se pare e incluso, pueda irse un poco hacia atrás. Realmente incordiante. Cada vez que ocurre, me llevan los demonios. Son ese tipo de cosas que te gustaría gritarles a la cara a los ingenieros que pensaron ese método de cambio.

Y ahora lo más positivo, quitando el tema del espacio interior, es el sistema de suspensión trasera Hidractiva. Es un sistema exclusivo de Citroen que puede variar la altura de la suspensión hidráulicamente y de forma automática según la carga o bien manualmente según tu voluntad. Y va muy bien. Y va muy bien cuando van 7 personas. Cuando van 7 y enciende el coche, notas que la parte de atrás se eleva ligeramente (se escucha el ruido electrónico del sistema funcionando) para alcanzar un nivel más igualado entre la parte de adelante y atrás.

Estéticamente, la versión que me vendieron llevaba la pintura perlada. Jamás lo había escuchado pero es una protección extra ante las ralladuras leves y un brillo especial para la pintura.

Hace apenas un mes que ha salido una nueva versión de las Picasso’s. No me gusta. Al menos no tanto como la anterior. Admito que puede ser por la novedad. Siempre me ha costado un poco adaptarme a lo nuevo así de golpe y luego voy cambiando, pero de momento no me convence.

Compra recomendable para familias que carguen bultos.

LANCIA DELTA SPORTRONIC

Mi padre siempre me ha dicho: “nunca te compres un coche italiano. Nunca!”

Ea! En el año 2010 compre un Lancia Delta. 1.8 Sportronic Platinum automático biturbo. Solo puedo decir “GUAUUUU”. 200cv de pura rabia italiana. El motor era asombroso. La aceleración era bestial en cualquier régimen de vueltas, por muy abajo que estuvieran. Uno de los 2 turbos entraba en funcionamiento en bajas vueltas, el otro a altas. La progresión era muy, muy bestia.
Por fuera, el coche lucia como un berlina de dos volúmenes bastante grande. La suspensión y las ruedas le conferían una aspecto deportivo sin ser agresivo.
Tengo que decir que Lancia es la marca de gama alta del grupo Fiat (quitando las “grandes”). Sería como el Audi en el grupo Volkswagen. Los detalles estaban en todas las partes. En las costuras de la piel del volante y palanca de cambio. En la ambientación de la luz en toda la botonera. En la luz de los relojes del velocímetro y el cuentarrevoluciones.
El equipamiento era algo espectacular, pero dejadme destacar 3 opciones:
– Park Assit. Te aparcaba el coche solo. Absolutamente solo. Elegía el sitio donde él creía que podía aparcar y aparcaba. No era magia. Era real. Y funcionaba perfectamente. La gente cuando lo veía alucinaba.
– Cambio involuntario de carril. Otra parte de magia. Cuando cambiabas de carril de forma involuntaria, el volante rectificaba automáticamente la trayectoria para meterte en el carril de nuevo. Si la linea era continua, te devolvía a tu carril. Si la linea era discontinua y no habías puesto el intermitente, lo mismo.
– Voice Control de Windows. Prácticamente todo lo que podías hacer con las manos, lo podías hacer con la voz: hacer una llamada diciendo el nombre. Subir o bajar el volumen. Enviar un mensaje. Leer un mensaje… Y funcionaba como no he visto hasta el día de hoy en ningún vehículo sea cual sea la marca. Muy bueno.
Por decir algo malo, el consumo aunque ¿qué esperas de un coche de 200cv?
Creo que todavía se vende pero no sé en qué versiones y con qué motores.

Por recordar a mi padre y su consejo de no comprar un coche italiano, aprovecho este foro para decir que tenía absolutamente toda la razón. Pero no por la calidad del vehículo que me parece alucinante, sino porque la venta en el mercado de segunda mano fue muy difícil. Las ofertas que me hacían, me hundían en la miseria. Al final encontré a alguien que entendía de coches y lo pagó más o menos bien (más menos que más)

No os compréis un coche italiano pero solo porque no os podréis deshacer de él fácilmente. Por calidad, adelante. Y el Lancia Delta, sin dudarlo dos segundos. Acabados de primera en un precio contenido.

NISSAN MICRA 1.0

Un pote de coche. Un verdadero pote. Sin potencia, plástico barato, linea no muy atractiva pero….. QUÉ DIVERTIDO!!!!!

 
Creo que jamás en la vida me he divertido tanto conduciendo este coche. Y creo que nunca lo haré. ¿Por qué? Sencillo, coche de segunda mano, en no muy buen estado, motor en buen estado: despreocupación absoluta, a conducir por placer 😉
 
Nissan Micra 1.0 del año 99, creo. 800€ en el año 2008.
 
Un motor que inicialmente creo que tenía 50-60 cv y que cuando yo lo compré de segunda mano igual tendría 10cv :P. No tenía ni elevalunas eléctrico, ni dirección asistida, ni mechero para conectar un cargado. Mal, muy mal como equipamiento. Eso sí, tenía aire acondicionado. Algo imprescindible cuando vives en un lugar caluroso y húmedo. Recuerdo que cuando encendía el aire acondicionado, el ralentí del coche subía a casi 2000 vueltas. Era un motor tan pequeño que cuando tenía que tirar del compresor del aire acondicionado, o subía de revoluciones o moría. Elegía la buena 😛
 
Era blanco, no le cogí ningún cariño, solo lo conducía sin preocupaciones. Que venían badenes? Como si no estuvieran. Que venía una rotonda, para qué frenar!. En autopista solo podía ir por el carril de la derecha del todo para no molestar. Y no lo conseguía, molestaba a los lentos que van/vamos por la derecha 😉
 
Pues al final, para todo lo que me divertí, la considero una buena compra porque lo utilicé de coche de cambio para un plan PIVE (o como leches se llamara en el 2010 que es cuando me lo quité de encima)
 
Las personas que se montaron conmigo, creo que guardan un buen recuerdo. Cada vez que lo mencionamos, a todos se nos dibuja una sonrisa melancólica 🙂