KEEWAY LOGIK

Un scooter chino.  El primer vehículo de marca china que pasa por mis manos. Y no con cierto reparo. De hecho,  con bastante reparo. Por diversos motivos,  necesitaba un scooter de 125cc y barato. Muchas opciones no había.  Los precios comenzaban en 2500€ aproximadamente. La Logik en una oferta veraniega tenía un coste de 1899€. Una buena oferta.  Después de repasar varias reviews, pensé que debía tomarla en consideración.

Fui a la tienda y la probé.  Primera sorpresa. Tuve una SH300i de Honda y puedo decir que la Logik me transmitió las mismas sensaciones en suspensión y en frenos. Y eso que la que probé no era nueva y había sufrido un accidente…

La compré. Al principio,  como todo lo que usas por primera vez,  me sentí raro pero con muy poco tiempo empecé a coger confianza con ella. Y cuanto más la probaba,  más sconfirmaba las sensaciones que había tenido al probarla.  Una moto cómoda,  potente (no lleva inyección sino carburador y eso se nota en la aceleración) y con unos frenos a la altura de la SH de Honda. Los acabados son mediocres,  el hueco debajo del asiento da para muy poca cosa (olvídate del casco) y la guantera con llave da para meter un dedal, poco más. Para lo del espacio del casco,  Keeway lo suple con el regalo de un maletín en el que entra cualquier tipo de casco.

Los frenos de disco son suficientes para una moto de 125cc. El acelerador responde muy bien y,  lo mejor,  la suspensión. Completamente a la altura de cualquiera de primeras marcas.  Gratamente sorprendido.

El cuadro de instrumentos está bien. Tiene una pantalla lcd donde hay un exceso de información.  Hora (que va muy bien),  depósito y temperatura ambiente (no fiable porque el termómetro debe estar muy cerca del motor). Las ópticos (ambas)  iluminan también muy bien.  El piloto trasero es muy visible.  El delantero tiene buena potencia y me gusta mucho la cobertura de luz que ofrece.

Una pega a la que cuesta acostumbrarse: Los retrovisores parecen estar como muy verticales.  Te acabas acostumbrando pero no es estéticamente agradable.  Entiendo que se podrían cambiar por otros más “normales”.

Si tu presupuesto es reducido y quieres una moto a la altura de las primeras marcas,  éste es tu scooter.

TUCANO SENA BASIC

Debo estar haciéndome mayor porque llevo casi 4 años en bici para ir y venir a trabajar y cada día me costaba más. Algunos días, se me hacía cuesta arriba (mental y físicamente) hacer cierta cantidad de kilómetros. Por este motivo decidí ponerme a buscar qué opciones no motorizadas existían de poder hacer bicicleta con frecuencia pero que fuera menos pesados en esos días “perrunos”. La opción era clara, una bicicleta eléctrica.

Las condiciones que debía cumplir eran simples:
– Debía ayudarme a pedalear
– Debía ser plegable

Pues bien, buscando en Google fue fácil encontrar una marca que tenía una variedad muy grande y, encima, era un producto local. De todas las opciones que había cogí la que consideraba era más práctica para mi: Tucano Sena Basic en color negro. El coste son 999€ pero con el plan Pima Aire 3, el estado te descuenta 200€ por lo que el importe final es de 799€.

Es una bicicleta con una autonomía de aproximadamente 40-50 Km aunque depende mucho de la intensidad de uso que le hagas. En mi caso particular, solo la uso para subidas pronunciadas o cuando hace mucho aire en contra. En este caso, la duración la estiro a unos 90-100 Km. No está nada mal. La suelo cargar la batería cada 2 ó 3 semanas. Creo que es una buena autonomía.

La bicicleta en general se ve decente pero no es una maravilla. El cuadro, al ser plegable, adolece de ciertos sonidos tipicos de los rozamientos. El manillar cruje de vez en cuando, pero si no te preocupas mucho de ello, su manejo es fácil. Creo que tiene una gran pega y es que la biela es muy larga para la poca altura de la bici y provoca que en cierta curvas con un pequeño peralte, el pedal toque al suelo de forma violenta y provoca un susto y, en mi caso, un cambio obligatorio de pedales. Mala faena para apenas 3 meses de uso.

El peso es contenido. Alrededor de 20 Kg. Sorprendentemente la batería solo le añade un par de kilos. La parte más pesada está en la rueda trasera ya que el motor está integrado en el buje de la propia rueda.

Lo que más me gusta de este motor eléctrico es que si no pedaleas, no funciona. Y eso está muy bien. Para aquellos que crean que es como una moto eléctrica, que se lo quiten de la cabeza. Lleva un sensor que si detecta que paras de pedalear, él deja de ayudarte con el motor eléctrico.

Como he comentado antes, Tucano tiene mucho modelos para elegir. Estoy convencido que encontrarás alguna que se adapte a tus necesidades.

Comentaros una situación que me desagradó bastante pero que la propia Tucano corrigió de forma elegante. Al cabo de un mes de comprarla por 800€, en Mediamarkt hicieron una oferta por la misma bicicleta por 500€. 300€ menos!!!!. Por supuesto, llamé a Tucano y me contestaron enseguida con una explicación más que razonable y obsequiándome con un bono de 200€ a gastar en cualquier producto o servicio de la tienda. Me sentí resarcido. Esto marca también la diferencia entre las empresas que no escuchan a sus clientes y las que sí. Muy contento por este lado.

Si queréis una bicicleta eléctrica para ciudad, es una buena opción.

VESPA PK 125

Las Vespas son los scooters históricos. De hecho, son previas incluso al concepto “scooter”. No descubriremos nada acerca de las Vespas. No recuerdo en qué año se comenzaron a construir pero fue alrededor de la segunda guerra mundial en Italia. Compartían mercado con las Lambrettas que eran (y son) la competencia conceptual.
Quien se sacó el carnet de moto hace ya unos años sabrá que eran las motos para aprender a conducir. Y parecía algo asombroso porque la configuración de cambio de marcha y de freno son y han sido irrepetibles en el mercado. Ninguna moto (o scooter con marchas) han copiado el hecho del cambio de marcha en el mismo lugar que la palanca de embrague, ni el freno trasero en el pie derecho. Si es la primera vez que conduces una Vespa, has de ir muy atento a estos cambios de configuración.
La Vespa se ha ido modernizando con el tiempo y ahora se fabrica en dos modelos: el de marchas (que reproduce la configuración que ya he comentado) y el scooter que va “a gas”. Cada una tiene su encanto y sus razones de ser. Esta entrada tratará de la de toda la vida, la de marchas.
La Vespa PK 125 es una de las históricas. Han salido muchas que se pueden considerar históricas, pero en este tiempo, las buscadas son las PK (o Primavera).
Compré una Vespa del año 1979 cuyo estado era…normal. Como normal quiero decir que funcionaba más o menos, pero el estado general implicaba que iba a tener que restaurarla casi por completo.
Llevo varios meses restaurando la Vespa y prometo que si publico esta entrada antes de que esté acabada, la actualizaré con alguna foto.

La Vespa es una moto práctica, pequeña, ligera, de poco consumo, con mezcla de gasolina (al ser motor de dos tiempos) y con un sonido que podríamos decir tan característico como el de una Harley. Digamos que si escuchas el sonido de una Vespa pasando por la calle, no tienen que girarte a comprobar de qué moto se trata.

Moto con cambio de 4 marchas, con una velocidad máxima de no más de 80-90 Km/h, sin intermitentes (en la versión tan antigua), con timbre (en vez de bocina), frenos de tambor en ambas ruedas… En fin, un compendio de tecnologías de hace 40 años 😉

Pero es una moto bohemia. Es una moto que gusta siempre y a cualquier. Más aún si la tienes bien mantenida. Más aún si está bien cuidada 🙂

Una compra no muy recomendada para alguien que sea su primera moto. La configuración te confundirá para cuando cambies de moto. Pero si te gusta el mundo de lo “retro” sin duda es un muy buena opción.

HONDA SH300

Sport Edition.
En el año 2012 decidí caer en la redes de la omnipresente Honda SH (la antigua Scoopy). Es una moto muy popular en las ciudades. Ágil, potente, cómoda, con plataforma de carga en los pies… Bien.

La venden con ABS y sin. El ABS es algo que está bien como medida de seguridad, pero si haces una conducción responsable, no te hará falta. Si por precio lo puedes pagar, cógela con ABS 😉

La SH sustituyó a la Gilera GP800. Casi 100 Kgr menos de pura agilidad. A cambio, perdí un puñado de caballos de potencia que, en ciudad, no servían para nada.
Rueda grande, estabilidad en la conducción, potencia desde abajo. Aceleración muy rápida. Pero si por algo es destacable es por la agilidad.
En ciudad es la moto “a batir”. En Barcelona es el scooter que más se ve. Y no creo que sea por casualidad.
Me asustaba el hecho de las revisiones porque siempre había escuchado que eran muy caras. Nada de eso. Me pareció un precio razonable. Muy bueno si tengo en cuenta lo bien que me trataron (Moto Aranda)
El tema de tener una plataforma de carga en los pies porque tiene una superficie plana es muy cómodo. Además, tiene una anilla de enganche para mayor seguridad.
Una pega es el hueco para el casco. Solo cabe un casco tipo Jet y muy pequeño. De hecho, solo cabe bien un tipo de casco que Honda también intenta venderte (conmigo lo consiguió)
Si tienes permiso para conducir una 300, es tu moto.
Si solo tienes el B2, la versión 125 será suficiente para sentir la libertad de conducir unas “casi-moto” 😉

SUZUKI GS500

LA MOTO. MI MOTO. Es la moto que todo motorista ha debido tener. Sí o sí.

Bicilíndrica, 4T y refrigerada por aire. Esto solo puede resumirse como económica. Es una moto económica en cuanto a mantenimiento y en cuanto a consumo.

Es un diseño que nace aproximadamente en 1980 y que no varía (apenas) su diseño hasta el año que dejó de fabricarse que fue el 2006-2007. Y  dejó de fabricarse porque no se podía adaptar a las normativas de emisiones de la CE, y no porque fuera una moto que no se vendiera. Bien es cierto que no era últimamente la superventas que fue en los 90, pero seguía teniendo su cuota de mercado. De hecho, hay tantas circulando, que el mercado de piezas de repuesto y/o de “tunning” siguen existiendo.

La primera que tuve fue el año 97-98. Fue mi primera moto de carnet B2. Era roja, y el anterior dueño le había hecho un carenado de fibra con doble bifaro frontal que la hacía muy bonita. El carenado siempre ha sido un riesgo a la hora de comprar una moto porque, si te vas al suelo, es lo primero que se rompe y una de las cosas más caras de reparar. No obstante, como estaba convencido que no me iba a caer (error), pues la compré así 🙂

Moto divertida, simple, sin pretensiones pero generosa en alegrías al pilotarla. Nada de competir con R’s. Olvídate, pero puedes divertirte. Tiene un chasis muy equilibrado (no como las Suzuki actuales que pecan todas de carga más en la parte delantera) y eso le daba un paso por curva muy ágil. Las ruedas son bastante finas. Suficientes para hacer curvas y muy buenas cuando tocaba cambiarlas. El par montado y equilibrado puede estar en unos 200€. Todo un detalle para el bolsillo.

En la primera que tuve, la carenada, no acabé acostumbrándome al uso de ella por ciudad. El carenada le restaba agilidad para moverme entre los coches porque le reducía el ángulo de giro del manillar 🙁 Fue una pena pero la cambié por un scooter. Hacía mucha ciudad y lo del casco en el hueco del asiento era de agradecer.

Recientemente he adquirido otra. La quiero para rutear los findes. Pocos pero me divierto. La compré también de segunda mano. En un estado “pobre” pero con la mecánica sana. Le he estado preparando poco a poco para hacerla más atractiva. Pintura, ruedas, tubo, manetas, portamatrículas, manillar, puños… En fin, que ya casi no parece una GS.

Sigue siendo tan divertida como la recordaba, tranquila, de fácil mantenimiento y sin pretensiones de R por mucho que yo pretenda “disfrazarla”.

Si encontráis una de segunda mano, escuchadla encendida y poner el oído a la altura de su motor. Si no “campanillea” buena señal. El resto, vuestros ojos lo sabrán ver sin necesidad de saber de mecánica. Será una oportunidad de tener una moto que, con el tiempo, la llamaremos legendaria.

SUZUKI GSR 600

La única moto que he tenido en mi vida con la letra “R”. Eso solo significa que es una moto de “cuchillo”. Eso sí, era una naked más bien. No venía carenada ni semicarenada. A cuerpo. El motor no era de nueva facturación sino que, como suelen hacer todas las marcas, el mismo motor la aprovechan para diferentes mecánicas. En este caso, la GSR llevaba el motor de la antigua GSX-R (que lo modernizaban en ese momento). Es decir, era una R de verdad.

Lo que me hizo decidir sobre esa naced (bueno, creo que formalmente se les llama de carretera pero a mí me parece un concepto muy genérico) fue la parte del colín: doble óptica y doble salida de escape en un grupo total de 4 círculos:

Trasera GSR 600

El sonido también era muy bonito y el precio bastante comedido. La compré nueva. En el 2007 y me duró hasta el 2011.

Ningún disgusto mecánico exceptuando que, como le puse alarma antirrobo, la batería se consumía muy a menudo y tenía que llamar a la grúa del seguro para arrancarla.

La moto en conducción era muy ágil. Con potencia en cualquier régimen pero, en especial, en medias y altas. Consumía lo normal para una R. Tuve que ponerle una pequeña cúpula para amortiguar el efecto del viento en mi pecho en velocidades elevadas. Además le embellecía. Creo que como única pega tengo que señalar que era una moto que se venía mucho hacia adelante en la frenadas. No hacía falta frenar fuerte para que la moto hundiera la suspensión con facilidad. Es lo que pasé a llamar “huevona”.

Después de 4 años (casi) decidí cambiarla por un megascooter, la GP800 (comentada en otra entrada). Un poco por cambiar, no porque fuera aburrida, ni mucho menos.

En la actualidad ya no se hace, al menos en 600cc. Ahora solo está en 750 aunque crearon un modelo para cubrir el hueco que es la Gladius.

Fue una buena compra.

KYMCO BET&WIN

Kymco, marca taiwanesa que ha aprendido a hacer motos a medida que los inconscientes como yo se las íbamos comprando. En teoría, Kymco empezó a aprender a hacer motos de la mano de Honda aunque, desde mi punto de vista, no era un alumno aventajado. Su historia es reciente, y se nota.

Entre el año 2001 y 2003 tuve dos Kymco’s. El mismo modelo pero con dos cubicajes diferentes. La primera 150 y la segunda 250. El nombre del modelo ya parece un riesgo: Bet&Win (en castellano Apuesta y Gana). Pues lo siento, pero se equivocaron en el nombre. Se debería haber llamado Bet&Lose 😉

La primera, la 150cc, era una moto normal, sin nada que destacar ni en positivo ni en negativo. La única ventaja en aquel momento era el precio. Kymco era barata. Ahora ya no tanto. Se les ha subido a la cabeza. Digamos que empezaron con precios bajos para captar compradores y cuando lo consiguieron decidieron “subir el listón” del precio. En la de 150cc se jodió en garantía la rampa del variador. Al principio la marca no quería hacerse responsable pero acabó aceptándolo. Eso sí, el problema se reprodujo de nuevo y fue el momento de negociar con la marca para “subir” al modelo de 250cc (antes no estaba disponible) y negociar bien el precio por el tema de la incidencia doble y por mostrar mi voluntad de  seguir con la marca. Qué error!!!!

Hay que decir que la 250cc mejoró mucho las sensaciones de calidad que transmitía Kymco, pero aún así, mecánicamente dejaba mucho que desear.

De verdad que no destacaría nada en absoluto. Para mí Kymco tiene la calidad e una marca blanca. No está mal pero para venderla deberían ser más agresivos en precio si no dan mejor producto.

Tengo muy claro que jamás compraré una Kymco en el futuro. Y mi recomendación sería que nadie la comprara.

GILERA GP800

Jamás me hubiera podido imaginar que un scooter podría llegar a tener cerca de 900cc. Jamás. Veía los scooters de 400-500cc y pensaba que se les había ido la cabeza! Para mí, el concepto scooter es el concepto de moto, de ciudad, cómoda, con hueco para el casco, ligera y muy maniobrable. Jodo, pues cómo ha cambiado el cuento!

Miré la Yamaha Tmax porque era la moto de referencia del gran scooter. Sonido precioso, no muy voluminosa, estéticamente agresiva, manejable pero 11.000 euracos!!! Estamos tontos! Seguro que está muy bien hecha y muy bien diseñada pero es el precio de una moto R de las buenas. Incompresible sino es que es la moto de referencia y en Yamaha lo saben a ver si en esta época aún sigue con esa política de precios…

Total, que en el 2011 me apetecía probar el mundo del gran scooter y las opciones no eran muchas. A parte de la Yamaha, estaban las Suzuki Burgman y la Honda Forza y similares. Finalmente me decanté por la GP 800 de Gilera.

Qué pedazo de bestia! 250 Kg. Frenos Brembo de triple pistón. Motor en V bicilíndrica que proviene de la familia SV de Aprilia. Con garantías.

Es una moto con la que tienes que ir con muuuuuucho cuidado en cómo aceleras. Fijarte en el asfalto porque como aceleres y el pavimento esté algo resbaladizo, la moto se te va. Seguro. Tiene unos bajos endemoniados. Pero no falla en ningún rango de revoluciones. Siempre tiene par para entregar te encuentres en el régimen que te encuentres. Y esta es una de las ventajas de tener este motor con un variador. El cambio de marcha manual te obliga a estar atento en “dónde” estás para poderle sacar toda la “chicha” a un motor. En el cambio automático, la moto siempre responde. Y cómo!!!

La frenada es excelente. La maniobrabilidad es muy buena teniendo en cuenta el peso. El punto de gravedad no es alto, cosa que facilita su uso. No pienses que en la ciudad será ágil, todo lo contrario. Te permitirá “ratonear” pero con cuidado. Es una moto larga y pesada. No se puede hacer lo mismo que con una SH 😉

Desde mi punto de vista y desde mi talla, la moto no me fue práctica. El asiento, que no era muy alto, no es lo suficientemente bajo como para tocar el suelo con soltura con los dos pies, cosa que da seguridad en el manejo. El peso también es un “pero”. Como dejes la moto en una ligerísima pendiente, empujarla para atrás es un suplicio. Yo siempre he necesitado ayuda para poder moverla. Y da un poquito de vergüenza.

Para carretera es estupenda. Notas que vas protegido. La cúpula se puede elevar desde el puño del acelerador cosa que, en ruta, te ayuda a adaptarla según la necesidad de cada momento. La curvas se encaran bien y la moto responde a tus órdenes de pilotaje de forma muy fiel. No te llevas sorpresas (exceptuando lo del pavimento resbaladizo).

No es un scooter práctico si, como scooter, entiendes una moto urbana. Tener la GP800 para salir de finde, no es una buena compra.

No la recomiendo a no ser que busques un scooter que pueda “mearse” a la tan anhelada TMax de Yamaha 😉

PIAGGIO SKIPPER 150

Scooter. Italiano. Monicilíndrico 2T. Mezcla. Rueda de 12″. Freno de disco pequeño SOLO delante.

Una moto para metérsela con facilidad. 150 cc con una entrega de potencia impresionante. La tuve un solo año. En ese año tuve 3 accidentes. Todos por mi culpa excepto uno que aún tengo dudas. Todas las Skippers que se vendieron eran (y son porque todavía se ve alguna) fácilmente reconocibles: el plástico del frontal siempre está roto, mal pintado o de otro color (desguace). Y es que lo típico que pasaba es que fueras enchufado, porque no te dabas cuenta, pero cuando querías frenar, te dabas cuenta que se habían olvidado de ponerle unos frenos mínimamente decentes. Resultado? Plásticos del frontal roto.

Funcionaban todavía con mezcla y el humo del escape era blanco y sucio como nunca había visto. Ahora me da un poco vergüenza recordarlo pero en aquella época, las cuatro tiempos eran una utopía. La compré en el año 98 y la vendí ese mismo año. Qué mala experiencia!

Cosas buenas? La potencia pero, como dice el anuncio, sí control no sirve de nada.

Se vieron muchas en “mensakas” pero todas tenían siempre plásticos rotos. Piaggio sacó una evolución para actualizar la imagen estética pero “dentro” era la misma jerga que la primera. Estaba la opción ligar de 125cc pero era igual de mala y encima con menos potencia.

Para olvidar!

SUZUKI BANDIT 400

Del año 93. Azul con todo el chasis en imitación aluminio (pero era pintura). 16 válvulas, motor pequeño pero con una mala leche y un sonido del escape que me gustaba mucho. La compré en el año 2003 y me duró hasta el 2006.

El peligro de las motos de segunda mano son las sorpresas que te puedes llevar. Tuve la gran suerte de no llevarme ninguna excepto algunos detalles estéticos. Y en este tipo de motos que la gente que las tiene suele tirarle mucho de las “orejas” es más suerte aún.

La entrega de potencia la hace en medias. En bajas es una moto que no se movía con soltura. Es normal en motores de tan poco cubicaje 4 tiempos. De hecho, las 16 válvulas se ponían (en aquella época por lo menos) para que pudiera estirar la revoluciones y sacarle algunos caballos más al motor.

Cuando la compré, lleva un tubo de escape que pasaba perfectamente la ITV pero que tenía una chapita que decía “use only for competition”. Me gustaba leerlo de vez en cuando. El sonido era simplemente genial. La Bandit 400 y la CB1 eran los únicos contrincantes en este sector que se podía llamar naked R. Ambas muy buenas pero la Suzuki, desde mi punto de vista más fiable. Ambas tenías un sonido que, a ciertas revoluciones, era difícil de distinguir entre la Suzuky y la Honda.

Me divertí mucho con esa moto. Hay que decir que yo nunca he pilotado con el cuchillo entre los dientes. Tampoco podían llamarme “papanatas”, pero estaba en un término medio. Y la moto era genial para mi. Chasis ligero, peso muy equilibrado, altura del asiento muy favorable para la gente de mi talla (1’70) y con un diseño tubular que era difícil de ver en el momento de su lanzamiento.

Lo mejor, el sonido, sin duda.

Lo peor, era un sucedáneo de cualquier 600 y era muy fácil que gente que sabía llevar 600’s les resultarás un estorbo en la carretera.

A veces me dan ganas de volver a mirarme una pero ya son bastante viejitas como para encontrar alguna en buen estado y que no te dé un disgusto económico.

Era absolutamente recomendable como entrada a las motos R.