IPAD MINI

El mercado presionaba mucho, mucho, mucho y Apple, que no suele hacerlo, sucumbió a la presión. Eso sí, lo hizo con otro “Zas en toda la boca”.

El mercado de las tablets de 7 pulgadas realmente estaba en alza. Google había sacado su Nexus 7, una tablet muy potente, com muy buena pantalla (bueno, todo lo bueno que sabe hacerlo Asus) y con un precio ridículo. Muchas marcas se subieron al carro de Google aprovechando el tirón. Acer, HP, la propia Asus,… Pero todas tenían un inconveniente muy grande, tenían que palmar pasta si querían competir con la Nexus 7. Y no les ha ido bien, nada bien. La omnipresente Nexus 7 les recordaba en todo momento a los potenciales compradores que ella era el producto estrella.

Qué hizo Apple en este mundo tan trillado y canibalizado? Sencillo, lo de siempre. Impuso sus reglas e introdujo un cambio conceptual en su nuevo iPad Mini. Queréis tablet de 7 pulgadas. Ahí tenéis, un tablet de 7’8 pulgadas y, para fastidiar más, con un factor de forma más cuadrado. Con esto conseguía que en 0’8 pulgadas más que su competencia, meter un 30% más de superficie de pantalla. Jugada maestra!

Y para acabar de plantar los mismísimos encima de la mesa añadió:

– Cámara de fotos trasera ( de muy buena calidad) y frontal (por aquello del facetime)

– Peso bastante inferior que su competencia

– Grosor bastante inferior al de su competencia

– Mayor duración de la batería (extremadamente superior)

También hizo dos cosas que, no siendo una mejora respecto a su competencia, son rasgos que tengo que destacar. La pantalla tiene la misma resolución que el iPad original y el 2 pero en menor amplitud. Esto hace que la densidad de pixeles por pulgadas sea mayor. No es brutalmente mayor pero se agradece. Entiendo que usaron mayor definición por un problema de batería. La otra cosa que hizo Apple fue algo que le suele pasar desapercibido a mucha gente pero que me parece un hito de la tecnología. Para poder aumentar el tamaño de la pantalla sin que fuera el total del ancho del iPad mini muy grande, Apple se las ingenió para hacer un borde lateral muy fino. Tan fino que, para sujetarla con una mano, tienes que meter el dedazo un buen trozo en la pantalla. Lo admirable de esto es que, como ya he indicado en otras entradas sobre productos de Apple, sus pantallas responde con mucha sensibilidad al tacto pero eso no afecta al “dedazo” que tenemos metido hasta las entrañas en medio de la pantalla del iPad Mini. Cómo puede ser? Pues Apple ha ingeniado (y patentado) un método para detectar cuando ese dedo sujeta y cuando quiere interactuar con la pantalla. Cómo lo hace? Pues ni pajolera idea, pero lo hace, funciona y funciona genial.

La experiencia de uso del iPad Mini es que se ha vuelto indispensable para mi vida particular que no para mi vida profesional. El iPad 3 me aporta profesionalmente una comodidad de escritura y de espacio en pantalla que el Mini no tiene. No obstante, hoy, mientras preparo esta entrada, lo hago en el Ave a 300 Km/h con muchas vibraciones y me estoy dando cuenta de que lo hago con una normalidad que me resulta incluso extraña.

No fuí un early adopter en el iPad Mini. Lo hice cuando el mercado ya había recibido la sacudida inicial. Me costó contenerme, pero lo conseguí. Bueno, o lo consiguió mi núcleo familiar 😉

Altamente recomendable. Es algo más barato que el iPad 3, no tiene resolución Retina Display pero, si no lees libros o revistas con tipos pequeñas, no lo echarás en falta.