BOWERS&WILKINS MM1

Una de mis pasiones menos potenciadas en mi vida ha sido el sonido. Siempre he sido un apasionado del análisis del sonido. Tuve una etapa de músico, una etapa de semi-productor y me defendía mínimamente a la hora de sonorizar recintos. Pero todo en modo autodidacta.

Después de leer y practicar mucho, siempre he sacado conclusiones simples fruto del sentido común más que de la física académica. La práctica ha mejorado aspectos en la práctica a base de continuos “prueba-error”. Un modo al que nos sentimos muy apegados la gente autodidacta 😉

Al final, para obtener un sonido excelente (como excelente quiero decir que la fuente y el destino emitan y reciban la misma información, es decir, sean fieles el uno con el otro), es evidente que debes contar con componentes que te ofrezcan la mejor calidad posible. En esta cadena de componentes entrarían el sistema que estás reproduciendo  que puede ser un archivo digital, un CD, un disco de vinilo… Y la calidad con la que ha sido muestreada la fuente (128, 192 o 256 Kbps). Luego está el equipo que recibe la señal digital y a convierte en analógico que es el único sistema que entienden los altavoces. Esto lo hacen conversores A/D. Luego están los altavoces que reproducen esa señal convertida a analógico. Por último, todo el cableado que lo une.

Realmente la gente puede llegar a pensar que, al ser una cadena, si cualquier eslabón de la cadena falla, el resultado final falla. Y es absolutamente cierto, pero con matices. Es cierto que todos los elementos influyen en el resultado final, pero hay algunos que provocan un impacto mucho más sensible que otros. Por ejemplo, en la lista de prioridades en cuanto a lo que afecta al resultado final, en la cola estarían los cables. He visto claramente auténticas barbaridades de gente que se han comprado cables con baños de oro, libres de oxígeno, bien apantallados.. sí, todo sirve para ayudar, pero las diferencias entre cables normales y cables con oro, son inapreciables. El siguiente por abajo sería el conversor A/D. El abanico de precios que hay es muy grande y, desde mi punto de vista, gastarse una fortuna en este componente no es tan vital como en cualquier otro de los dos que les siguen en esta lista.

El segundo puesto en importancia en cuanto a calidad está en el emisor de la música. Digamos que no es lo mismo que la salida de audio minijack de una radio del Carrefour, que la salida de fibra óptica de un reproductor de CD o Bluray. Aquí las calidades sí que son sensiblemente diferentes.

Pero si hay un elemento del que estoy convencido que es VITAL en cuanto a la calidad del resultado son los altavoces. He escuchado muchas calidades de altavoces. Muchísimas. Desde muy baratos hasta muy caros. Y también he de decir que he tenido agradables sorpresas con equipos medios-bajos y grandes decepciones en quipos de gama alta-muy alta.

Siendo tan vital la parte de los altavoces, se transforma en recompensa cuando encuentras una marca de altavoces que aporta tanta calidad a un precio alto, pero no prohibitivo. Esta marca es Bower&Wilkins.

Y hablo de los únicos altavoces que he tenido y que no son de la gama más alta que B&W tiene. Son los MM1. Unos altavoces que se pueden conectar por USB tanto a un PC como a un Mac. Tiene una entrada de linea de minijack pero es secundaria.

La primera que escuchas estos altavoces piensas “cómo he podido vivir sin ellos antes?” No hay comparativa que hacer, de verdad. Y es algo que no puedo demostrar por escrito porque, como son sensaciones, solo las puedes vivir para entenderlo.

Existe un concepto en el sonido que se llama “color” y que significa cuánto un altavoz cambia o colorea el sonido original. Para poner un ejemplo que se pueda entender, existe una marca muy famosa actual en sonido que se llama Monster y que tiene una serie que se llama “Beats”. Estos aparatos colorean demasiado el sonido en los graves. Aumentan de una forma exagerada los graves que recibes suponiendo que toda la música que vas a escuchar necesita de ese empuje en bajas. Eso es colorear el sonido.

Y el sonido se colorea cuando un altavoz no es capaz de responder de forma fiel y fidedigna a la frecuencia que se le exige. Suele pasar por fallos en diseño, por errores en la elección de materiales o, incluso, por una mala producción final de la pieza musical (excesiva compresión).

Cuando escuchas los MM1 de Bowers&Wilkins te das cuenta que cada instrumento, cada voz está usando la frecuencia que le toca sin solaparse en ninguna banda y transmitiendo una absoluta delicia de sonido.

El precio es caro, bastante caro para unos altavoces de “ordenador”, pero el resultado es tan excepcional que el precio se convierte en algo secundario.

ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE.