VESPA PK 125

Las Vespas son los scooters históricos. De hecho, son previas incluso al concepto “scooter”. No descubriremos nada acerca de las Vespas. No recuerdo en qué año se comenzaron a construir pero fue alrededor de la segunda guerra mundial en Italia. Compartían mercado con las Lambrettas que eran (y son) la competencia conceptual.
Quien se sacó el carnet de moto hace ya unos años sabrá que eran las motos para aprender a conducir. Y parecía algo asombroso porque la configuración de cambio de marcha y de freno son y han sido irrepetibles en el mercado. Ninguna moto (o scooter con marchas) han copiado el hecho del cambio de marcha en el mismo lugar que la palanca de embrague, ni el freno trasero en el pie derecho. Si es la primera vez que conduces una Vespa, has de ir muy atento a estos cambios de configuración.
La Vespa se ha ido modernizando con el tiempo y ahora se fabrica en dos modelos: el de marchas (que reproduce la configuración que ya he comentado) y el scooter que va “a gas”. Cada una tiene su encanto y sus razones de ser. Esta entrada tratará de la de toda la vida, la de marchas.
La Vespa PK 125 es una de las históricas. Han salido muchas que se pueden considerar históricas, pero en este tiempo, las buscadas son las PK (o Primavera).
Compré una Vespa del año 1979 cuyo estado era…normal. Como normal quiero decir que funcionaba más o menos, pero el estado general implicaba que iba a tener que restaurarla casi por completo.
Llevo varios meses restaurando la Vespa y prometo que si publico esta entrada antes de que esté acabada, la actualizaré con alguna foto.

La Vespa es una moto práctica, pequeña, ligera, de poco consumo, con mezcla de gasolina (al ser motor de dos tiempos) y con un sonido que podríamos decir tan característico como el de una Harley. Digamos que si escuchas el sonido de una Vespa pasando por la calle, no tienen que girarte a comprobar de qué moto se trata.

Moto con cambio de 4 marchas, con una velocidad máxima de no más de 80-90 Km/h, sin intermitentes (en la versión tan antigua), con timbre (en vez de bocina), frenos de tambor en ambas ruedas… En fin, un compendio de tecnologías de hace 40 años 😉

Pero es una moto bohemia. Es una moto que gusta siempre y a cualquier. Más aún si la tienes bien mantenida. Más aún si está bien cuidada 🙂

Una compra no muy recomendada para alguien que sea su primera moto. La configuración te confundirá para cuando cambies de moto. Pero si te gusta el mundo de lo “retro” sin duda es un muy buena opción.