EDIFIER LUNA ECLIPSE

Vuelvo a hacer hincapié en mi enfermedad: soy un verdadero audiófilo. Años y años relacionado con la producción musical (siempre en entorno amateur, por supuesto) han hecho de mi un crítico irremediable de las calidades de los productos tecnológicos relacionados con el sonido. Y, cómo no, los altavoces son mi debilidad. Creo que, de la misma forma que alguien nace rubio, yo he nacido con una cierta sensibilidad auditiva que me permite distinguir dónde hay un productos de calidad y dónde un producto mediocre.

He de confesar que Edifier es un fabricante del que no había tenido conocimiento jamás. De hecho, y esto es culpa del verbo “googlear”, no sé cómo llegué a ellos. Pero estoy contento de haber llegado. Era un riesgo asumir una compra como esta por Internet (como suelo hacer el 90% de mis compras para las pruebas), pero el estar familiarizado con los procesos de devolución, el riesgo se minimizaba. Evidentemente, antes de comprarlos, recorrí foros de opinión de este sector (cosa que recomiendo encarecidamente como es lógico viendo este propio blog) para ponerme al día.

Edifier Luna Eclipse son unos altavoces 2.0 sin aditivos. Y digo sin aditivos porque es muy fácil conseguir sonidos más excelentes si a cada rango de frecuencias le dedicas un hardware específico (graves, medios y altos). Digamos que aquí vale el “divide y vencerás”. Lo difícil de los equipos 2.0 es cubrir todo el rango de frecuencias audible por un ser humano (20Hz-20KHz, en el mejor de los casos) y hacerlo de una forma digna. Los Luna Eclipse lo hacen no dignamente sino mejor.

Son unos altavoces que ofrecen una doble conectividad:
– Inalámbrica por Bluetooth
– Cableado con una entrada auxiliar In mini-jack

El bluetooth y la calidad de sonido están algo reñidos. No está mal por ahorrar cables, pero al final se suelen oír ruidos ajenos a la fuente del sonido. Solo aparecen a veces y de forma muy disimulada, pero están. Yo siempre los conecto, si puedo, por medio de cables físicos.

La primera prueba que me gusta hacer con unos altavoces es poner dos tipos de canciones. Una de Heavy Metal y otra del Tecno más progresivo. El motivo es que son dos estilos de música en los que abusan de ciertas frecuencias y de forma muy distintas. En el Heavy Metal los medios y los agudos y el Tecno en los bajos (muy, muy bajos) y los agudos. Bien, la primera vez que los escuché supe que había acertado. Sonido muy fiel (todo lo fiel que el tamaño les permite, claro) y muy claro. Los bajos suenan a eso. Son muy presenciales y de impacto. Los medios son dignos sin destacar y los agudos son cristalinos. Nada metálicos. Sin gruñidos. Lo que más me ha sorprendido es el resultado de los bajos. No me es fácil comprender cómo unos equipos de apenas 20 cm de altura pueden tener esos bajos. Tened en cuenta que unos bajos con carácter necesitan de un mínimo de 15” (equivalente a un diámetro de unos 35 cm), y estos altavoces son muy pequeños. Aquí es donde tiene mérito el ingenio de Edifier. En la parte trasera de los altavoces (muy bonitos en su diseño) han enfrentado verticalmente dos altavoces de bajos que “suman” la potencia para dar una respuesta impresionante. Realmente sorprendido.

Los altavoces vienen con un mando a distancia útil. Recordad que para un buen uso de los volúmenes, la fuente debe emitir a un volumen alto (sin pasar del 90%) y ser el altavoz quien controle la salida final.

Diseño precioso.
Sonido de calidad.
Precio muy contenido (existen equivalentes en calidad que los doblan en precio)

Para presupuestos de menso de 200€ son, sin duda, una muy buena elección.