BMW Z4

Debido a mi crisis de los 40 y unido a una situación económica positiva, decidí “revolucionar” mi vida con la incorporación a mi vida de un deportivo biplaza y descapotable. Ilusionado por una de las más famosas campañas publicitarias (“Te gusta conducir?”) y atraído por un diseño que, desde mi punto de vista, es el mejor en este perfil de vehículo (y en su rango de precios, por supuesto), hice un trabajo enorme con tal de conseguir una buena oferta.

El mercado estuvo receptivo a mis peticiones y finalmente, me hice con uno. La mejor y peor decisión de mi vida. Luego explicaré por qué.

Refiriéndome al coche, simplemente decir que jamás en la vida (o igual sí) podré volver a repetir la experiencia que sentía cada vez que me montaba en el Z4. Un 6 cilindros, 2500 cc, con cambio automática. Arrancarlo era escuchar una orquesta filarmónica en mecánica. Conducirlo descapotado era el sueño de cualquier hombre maduro al que le guste el tema del motor. Una experiencia inigualable. Descubrir el mundo BMW es un paso que, a veces, no es recomendable dar. Digamos que experimentas cosas que luego, es difícil de encontrar en cualquier otra marca (incluyo, Audi o Mercedes). Cierto es que dentro de BMW hay gamas y gamas. Pero a la que se refiere esta entrada…. lo confirmo con absoluta convicción.

Por mucho que intente describir las sensaciones al volante, no sería capaz de transmitir la sensación. Os ruego un poco de “fe” en este punto.

Tuve este coche durante casi dos años. Lo que la crisis de los 40 me dio, la crisis del 2013 me lo quitó. Por motivos exclusivamente económicos y, un poco, por ser consecuente y honesto con la situación que vivíamos, decidí vender el Z4. Un momento muy triste en mi vida. A nivel material, evidentemente, pero triste al fin y al cabo. Mi tristeza solo quedó recompensada por la cara que ponía el comprador cada vez que lo arrancaba. Me veía reflejado.

Fue la mejor decisión de mi vida porque al menos ya sabré lo que es conducir uno de esos vehículos. Y la peor, porque no supe ver las señales que me indicaban que igual no era algo apropiado en la época en la que lo hice.

Me llevo un recuerdo muy, muy agradable.

Al venderlo de segunda mano, no fue fácil. Es un vehículo de cierto importe y no había muchos candidatos a adquirirlo. Pero al final se lo llevó alguien que creo que lo apreciará de verdad.

Una buena compra. Cara e inadecuada? sí, pero “que me quiten lo bailao” 😉