MARSHMALLOW

La evolución de Lollipop y que hace pocos días ha recibido ya a su sustituto (Nougat). Todo y que el nuevo Nougat acabe de salir, la penetración de Marshmallow en los terminal que ya están en el mercado es lentísima. Pocas empresas dedican verdaderos esfuerzos en mantener actualizados sus terminales. A poco que el terminal tengo algo más que 1 año, despídete de que el fabricante de tu terminal quiera complacerte con la última versión de Android.
Bien es cierto que actualizar no es nada trivial para las marcas. Muchas veces, las actualizaciones tienen implicaciones con hardware (procesador básicamente) y no todas las versiones de Android nuevas son retrocompatibles con procesadores que están en el mercado con más de 1 año. En este punto Google debe aprender de iOS y su retrocompatibilidad. Es cierto que Apple no tiene que dar servicio de software a decenas de marcas diferentes y eso facilita su gestión, pero Google podría hacer más a la hora de pedir compromiso a las marcas para que dieran continuidad a su sistema operativo. Quiero entender que lo intenta pero que son muchas marcas y cada una va a la suya. A ver qué nos depara el futuro en este sentido.
Me centro en Marshmallow (Android 6). El cambio de nombre del SO parece que deba implicar grandes avances o avances que cambian radicalmente el concepto del SO anterior pero no es así. Para nada. Pensad en cada nombre que va saliendo como un major update del sistema operativo anterior. Estas major update mejoran el funcionamiento de la versión anterior, arregla fallos de seguridad y añade ciertas funcionalidades. Pero no es la revolución a nivel de kernel (nucleo del SO) que se suele mantener estable durante muchos años.
¿Qué incluye pues Marshmallow?. Pues optimización en el uso de batería (el famoso Doze), la gestión más óptima de las notificaciones y es más estricto con los permisos. Ésto último que podría ser una ventaja, desde mi punto de vista, ha generado más problemas que seguridad. Bastantes aplicaciones no han sabido adaptarse a los niveles de permisos que exige ahora MM (Marshmallow) y han eliminado funcionalidades u opciones que antes hacíamos servir. Seguro que el fin es bueno, pero creo que si algo es criticable en Apple (pensar que los usuarios son tontos y que hay que protegerlos de ellos mismos), Android no debería imitarlo. Y parece que lo hace.
Otra cosa que llama la atención (y se agradece) es que se recupera de forma nativa el uso de tarjeta de expansión de memoria (microsd). Lo hace de una forma un poco incómoda pero al menos, para los terminales con 16 GB de memoria interna, ya pueden encontrar alternativas para aumentarla (si por hardware se permite, eso sí). Cuando insertes una tarjeta microSD MM te preguntará qué quieres hacer con ella y te da dos opciones:
– Incluirla como parte de memoria del sistema (y extenderá la memoria interna con la capacidad de la tarjeta). Esto implica que si la extraes para utilizarla en otro teléfono, tendrás que formatearla porque MM encripta su contenido.
– Usarla como almacenamiento externo para poder extraerlo y compartirlo. En este caso, no te dejará almacenar música o películas de Google Music o Google Movies porque entienden que puede que las copies en la tarjeta para duplicarlas (¿piratear?), cosa que Google no permite hacer. Y me parece lo más razonable.
Debes pensar bien qué opción eliges. Serás esclavo de tu decisión. Podrás cambiarla más adelante, pero deberás formatear con toda probabilidad.
Una cosa que no me acaba de convencer mucho es la gestión de los modos de sonido (Silencio, Prioritario y normal). Han cambiado ligeramente cómo lo hacía Lollipop y, cuando ya me había acostumbrado, me lo vuelven a cambiar. Lo mejor es que se recupera el modo de Vibración que habíamos perdido en Lollipop. Cambios que me obligan a mi modo de interactuar con mi smartphone no suelen gustarme. No digo que sean inadecuados, digo que soy conservador en el uso 😉
Es evidente que si tu fabricante te lo permite, deberías cambiar a Marshmallow. Sony ya tiene casi todos sus teléfonos actualizados. BQ también. Pero pocos más. Lastimica.