Galaxy S10/S10+

Nuevo año, nueva versión de los Galaxy S. y, un año más, con una ligera evolución de la ya consagrada serie. Creo que Samsung acierta en evolucionar y no en revolucionar. Otras marcas lo intentan hacer, lo de revolucionar, y creo que no les sale muy bien.

 Y, cómo diría aquel personaje de dibujos de la Warner, ¿Y qué hay de nuevo viejo?

El listado de evoluciones/mejoras no es pequeño, pero tampoco es que sean cosas que hayan creado un shock en la presentación. De más a menos innovador diría:

  • Pantalla Infinity-O, que significa que la pantalla cubre prácticamente todo el frontal y la cámara frontal la han insertado en la esquina superior derecha como si fuera una pequeña O en la pantalla. Podría parecer que va a molestar, pero no lo hace. Te acostumbras a ella y, si eres hábil eligiendo el fondo de pantalla del escritorio y de la pantalla de desbloqueo, puede quedar completamente disimulada.
  • Sensor de huella en pantalla. Ya había otros terminales que lo había implementado (sobre todo, los chinos como Huawei, Oppo o Vivo) pero Samsung sabía que, si lo introducía, tenía que ser solvente y no notar diferencia en su uso con los sensores de huellas tradicionales. Y lo ha conseguido. La activación es muy rápida. Además, se apoya en un reconocimiento facial súper rápido que, trabajando conjuntamente, te sorprenderán.
  • 4 cámaras para el S10 y 5 para el S10+ (un más en el frontal). Como siempre, de las mejores cámaras del mercado. Las tres cámaras de atrás te permiten tomar 3 tipos de planos que son muy útiles en la mayoría de situaciones. Plano corto, plano medio-largo y gran angular. El gran angular va genial para hacer fotos con poca distancia pero que necesitar tener un ángulo de visión amplio. Y sin distorsión.
  • Delgadez y ligereza. Ambos modelos son mucho más ligeros y más finos que sus antecesores. Y eso en la mano se nota.
  • Aumento de la batería. En el S10 se llegan a los 3400 mah (en comparación con los 3000 del S9) y el + llega a los 4000 mah (en comparación con los 3500 del S9+). Y la mejora en la autonomía se nota. No es que sea una brutalidad, pero llegas con menos miedos al último cuarto del día de trabajo.
  • No han eliminado la entrada de jack 3.5mm. Esto, aunque no lo parezca, es una gran noticia para los que disponen de auriculares de alta gana que no son Bluetooth.
  • Bisby en español y con rutinas a medida. Es la parte de software que más me ha sorprendido. Va mirando tu uso y te propone rutinas de configuración (uso durante una reunión, noche sin cargar, conduciendo…). Todas y cada una de las propuesta que me ha hecho son útiles. De verdad que se ve la mano de la inteligencia artificial trabajando para mejorar la solución y adaptarla a tu uso. Genial.

En resumen, no puedo aportar mucho nuevo que no haya dicho ya de los terminales Samsung. Simplemente evolucionan para bien y se nota. No son disruptivos, pero lo agradezco. Si acaso, por poner algo no positivo, decir que han quitado el led de notificaciones que tanto he usado pero que, con un smartwatch acabas de abandonar sin demasiado problema.

La pega más gorda que le veo, y es una pega completamente objetiva, es el precio. Cada nueva generación aumenta el coste de la anterior. Creo que llegará a un punto de problemática en la venta, como creo que le ha pasado a Apple con sus iPhone nuevos (que no pienso probar después del chasco de probar el iPhone X)

Para subsanar este grave problema, decir que los terminales Samsung son muy sensibles al tiempo transcurrido desde su lanzamiento. En cuanto baja un poco el suflé de la novedad (Hype), los precios empiezan a bajar ligeramente a cada semana que pasa. Es decir, si quieres hacerte con uno y dejas pasar unos cuantos meses, seguro que encontrarás unos descuentos de entre 200-300 euros. Eso sí, no serás de los primeros (early adopter).

Mi gran recomendación para este 2019 sin ni siquiera saber lo que está por venir 😉